Ricardo tenía años detrás de su propio lecho noctámbulo, después de intentar con varios locales a lo largo de la ciudad, con mas éxito que fracaso y mas buena vibra que superstición, llegaba el momento de bajar la velocidad y crear un lugar que fusione la buena mesa, con el buen verbo y la buena música.
A principios del año 2006 se abren las puertas, luego de que la afinidad conceptual y la casualidad llevaran sus fundadores a consustanciar sus visiones. El bagaje nocturno de Ricardo confluyen en un concepto. Nace El Patio, el lugar que faltaba.
Mucho más íntima, menos ruidosa, igual de abierta y con una atención directa y familiar. Un bar de tertulia, tempranero, para picar algo; detalles que escasean en la noche alternativa caraqueña y que El Patio rescata y ofrece a la fauna asistente.
Música y proyecciones selectas masajean los sentidos de los regulares y de aquellos que apenas han descubierto este delicioso y relajado Bar Fusión. |